# 05

diego urzúa valdés

La poesía tiene, a veces, el poder de situarnos en territorios específicos; de hacernos sentir determinados olores, texturas y sensaciones que se materializan misteriosamente a través de la lectura. Es lo que ha conseguido Diego Urzúa Valdés con estos textos –a medio camino entre la poesía, la narrativa y el diario íntimo– que funcionan como una “amplitud modulada” del paisaje nortino chileno, un paréntesis entre el mar y la montaña, entre el desierto y las estrellas.

AMPLITUD MODULADA

vivir así es morir de amor

ascendíamos entre empinadas cumbres dibujadas en la desolación de un paisaje mudo      el movimiento nacía del auto provocando la inercia de nuestros cuerpos la arenilla zurcía     su fuerza en nuestra piel formando una lamina cristalina     mientras        vemos la luna aclarecer en un cielo iluminado:  éramos también en el medio del mar        podía ser lo mismo   pensamos el bote de tantas veces    pero ahora   en un mar de bosques muertos buitres y   rojas piedras sumergidas en otras piedras     estoy ahí y tú también  bebiendo el aire como tomamos la lluvia dulce y las gotas saladas   fijaste la vista a los cerros pausados            que se levantan como se levantan las aves acumulando una sequedad punzante en nuestros ojos     bien sabemos que el mar no puede estropearse a sí mismo:    masa inagotable ante nosotros:    perecederos    que algún día cierto e impredecible podríamos tener raíces rodeando el tórax o podrán unas manos lisas desvanecernos en el aire y                                    al mismo bote en el que paseábamos  le nacería un ancla inservible   hundiéndose por siempre a cualquier altura del mar  sea de agua o dunas  anclados al mineral subterráneo                 pero por ahora    reímos mientras las mariposas se escapan de las mantis escondidas  y ahí sonreíremos  al ver que el sol del valle se esconde tarde y que por la tarde ya es tibio         como un abrazo en medio de la noche     en la despejada intemperie nortina



ahora 
crece lo que nos crece
y todo lo demás se ha diluido
a ser un color y ni eso
a ser una sombra
bordeando el punto  en que una luz la borra.

ni un poco de luz en sus ojos profundos

sujetabas un poco de polvo en tu mano levantándola rápidamente hasta escurrirse en el viento que venía desde oeste al noreste   ahí estaba nuestra casa    de frente nos daba y yo miraba  tu pelo sacudirse en los orificios del jockey  como las delicadas ramas de los árboles               y al voltear la mirada hacia arriba   dios nos ve   nos decían    dios obra de manera misteriosas  decían y el arroyo sonaba a metal encadenado a: un cuello a la quijada  nariz              envuelta en perfume  sudor    que se desparrama en el metal    del metal a las prendas  dios: estamos verdes por una botella de cabernet sauvignon o un sauvignon blanc                             al punto de congelarse y que gotas caigan en nuestros codos o en nuestra ropa        oscureciendo lentamente la pulóver o manchando tu chaquetón de poliéster y           regalarnos el olvido o mejor
sí mejor



olernos las uñas después de acariciar lavandas o las hojas del naranjo 
de la misma manera  
con la que nos acercamos a todo lo que nos duele.

solo me dio frío tu calor

el sol se reflejaba en un espacio que retenía un poco de agua  ahí se originaba una difusa estela de luz proyectada en la cruz del cerro pero no podíamos ver su sombra  hasta ahí      aún no elegíamos la mejor malla de limones   estábamos por culminar el viaje                        los cactus son hombres extraviados o no? cactus repletos de flores y otros    solo orquestando espinas en las sombras de las espinas    sobre el suelo y las rocas rodeadas de otras más pequeñas y tus manos eran las más pequeñas y tiernas de las manos    en la arenilla mirándolas   y desde lejos cerros     de vida muerta   un bioma en el que nunca estaremos del todo  como las tormentas que nacen más allá del mar   nosotros    para ese momento del trayecto  pensábamos en bucear   hundirnos abrazados a un cinturón de acero pero siempre nos quedaba por descender:



solo podemos mirar para fuera y
pronto estaremos
como recién vertidos al mundo
dejando que la sandía
escurra por nuestros brazos
oliendo
     palpando
escupiendo semillas al suelo 
mirándonos a los ojos
y decir
sí, me encanta tu voz
   sí, este sol como quema
o un sí, ya sé que me estás mintiendo
y equivocarse:    contentarse con el error

humedales a los costados animales flotaban y otros se deshacían al pasar de los autos mientras el mar traqueteaba las cosas   solo un par de veces estaríamos ahí arriba de la roca más alta ahí donde escribieron helena y antonio estuvieron aquí         y  nunca más volvieron.

tanto tiempo disfrutamos de este amor

mira las estrellas  son tantas son tantas y están tan cerca como si estuviesen todas descansando sobre tus hombros  entonces para eso   era ideal recostarse en tu jardín               repleto de picorocos secos  son las conchas decorativas de tu casa                                     donde lagartijas    perforaban las siluetas de la familia donde     el sol rebota hacia nuestros cuerpos encocados o bañados en bloqueador el viento circulaba a través de las piedras erosionadas mientras hablan de los esteros              aguas que pasan por debajo del puente    del otro que viste en el camino  de aquel en el             que nos bañamos  y  por la noche más despejada  cruzan  satélites gigantes en el cielo  ese carril de luces que hizo reafirmar el metal    la soledad humana es:  pensarnos solos    aleatorios   insignificantes      y me dices     tan sola yo que he estado como:



un barquito en el fondo del mar   dices
y yo te pensé como 
el espacio microscópico 
de donde nacen las burbujas
en los pozones del camping
ese trocito de tierra y de aire 
donde nacen las casas
susurraste
tus ojos son luz
de estero proyectado hasta las puertas del Elqui
tus puertas
y 
la oscuridad éramos también nosotros.

Diego Urzúa Valdés (Santiago de Chile, 1998) es abogado y escritor. Becario de la Fundación Pablo Neruda durante el año 2023. Fue incluido en la antología de poesía Primero Sueño (LOM, 2024). Sus textos también han sido publicados en la revista Origami.

siguiente »