# 05

armando gutiérrez victoria

Decir y callar, acordarse y olvidarlo, juntarse y separarse, dolerse, a sabiendas de que las palabras no alcanzan –nunca alcanzan– a zurcir el silencio, aunque bien pueden juntar un cuerpo a otro cuerpo, un dorso a otro dorso en la deriva del poema que se interroga a sí mismo y hace del dos, uno. En estos fragmentos, Armando Gutiérrez nos lanza al movimiento incesante del ir y venir, de las palabras, los amores y las preguntas que funcionan como el motor para trazar ese territorio inestable que es el poema y su anverso: el yo, el otro.

Dorsos


I

y ahora qué sigue sino el desprendimiento crudo de las cosas uno no está preparado ni sabe qué decir como no supo nunca las preguntas correctas sólo mantenerse al margen de los vivos delirante de deseos y fotogramas cursis es que uno realmente no sabe nunca nada sabe como no sabe sentir ante un silencio simple como no sabe cómo se siente que duele una intimidad rota.

II

Y si me acuerdo, ¿de qué sirve? Si hay cosas que se disponen, se colocan ellas solas y yo vengo con el tiempo justo. Las necesidades nos ocupan y a la nada con los arrepentimientos. Y si me acuerdo, ¿de qué sirve? si hay cosas que se lloran y bastan. Débiles palabras entrecruzadas se nos regresan algunos días (pocos, hay que decir) en algo lo bastante grande como para lastimarnos. Pero, ¿de qué sirve? Bueno fuera, acaso, haber cambiado o decir simplemente “no me acuerdo”. Una parte de nosotros se ha ido, es verdad, ya no está, pero ¿de qué sirve, digo yo, ponerle nombre y pronunciarlo en voz alta?

III

como de madrugada cuando vaciamos la lengua inútilmente otra vez sin poder decir lo que queremos somos todos un poco más pequeños poca cosa ante el silencio y envidiamos a las aves y a las criaturas ínfimas del mundo que saben dormir bien y que siempre encuentran su camino hacia donde sea que vayan.

IV

a Eduardo

que sea sólo esto un hondo beber y un cesar lo que no nos pertenece un llegar de la primavera y sus emanaciones de sus calores sofocantes que sea un quedarse juntos un ya no dar más sino lo justo que el mundo se organice y dé vueltas sin agitarnos tanto como dos ramas en la tormenta o dos peces a la sombra que sea un estarse quieto en un silencio tenue difícil de entender querer ser dos o uno frente al mar ante todo el resto dos superpuestos pero el mismo.

Armando Gutiérrez Victoria (Ciudad de México, 1995). Es autor de Week-end en Zipolite y otros poemas póstumos (Escrúpulos, México, 2023) y Trece respuestas para un radio (Paserios, México, 2024). Textos suyos han sido publicados en revistas como La Colmena, Cardenal, Punto de Partida, Nexos, Enpoli, Página Salmón, etc. Doctor en Literatura Hispánica por El Colegio de México. Director de Irradiación; Revista de Literatura y Cultura.

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